viernes, julio 23, 2010

El Tuirer y el experimento posmo

Un blog por sí mismo ya no es lo suficientemente experimento posmo.  Cuando éste muy humilde blog se abrió en 2006, el concepto de la “red social” para referirse al uso de internet todavía era muy limitado.  Creo que ya estaban el MySpace y el Hi5, pero todavía no se veía venir el impacto del Facebook y el Twitter. Bueno, poco más de 1,000 tweets después, creo que ya tengo un poco más una idea del Twitter.  Ahora ya lo he integrado a mi experimento posmo.

Debo confesar que empecé a usarlo por disciplina, más que cualquier otra cosa.  Abrí mi cuenta en febrero de 2009 luego de una cena con un par de amigos que son posiblemente pioneros del Twitter en México.  Ellos me explicaban sobre su uso y sus rituales y en un principio me pareció muy atractivo.  Dos semanas después consideré que era una basura y lo dejé.

Como sabemos, el Twitter tuvo un crecimiento explosivo en México, particularmente en el mundo de los medios de comunicación y la opinología. Empecé a sentirme ajeno y con un riesgo de quedar desactualizado en el propio medio en el que me desenvuelvo y que me da de comer.  Y sí, por disciplina, hace un par de meses que empecé a tuitear: decir absolutamente cualquier cosa en 140 caracteres aterradoramente efímeros.  Y cuando digo “cualquier cosa” lo digo en todo el sentido de la palabra: poesía, noticias críticas, noticias falsas, opiniones fuertes, descalificaciones, alabanzas, notas de suicidio, estupideces, los buenos días, trivialidades cotidianas. Todo tiene el mismo valor.  Todo se esfuma en la “Time Line” en un par de horas.

No quisiera aturdir ni abundar en descripciones de Twitter, pues creo que ya hay la suficiente exposición al fenómeno.  Prefiero dejar en esta entrada las impresiones de un tuitero novato que le genere ternurita o pereza a los avanzados o espanto o pereza a los que todavía no le entran.  Aunque cada vez somos más.

Quiero decir que, como en otras redes sociales, el uso y valoración personal que se le da a la red como medio es muy íntima y diferenciable.  Hay quien sólo lo tiene como una especie de periódico, hay quien sólo lo usa para interactuar con sus amigos cercanos, hay quien lo usa para quejarse de todo lo que le molesta y esperar a ser escuchado, hay quien le da un uso estético y busca conseguir al amor de su vida a través del tuit, hay quien lo usa para la mera autopromoción personal.  Hay quienes navegan entre todas estas actividades.  Hay quienes permiten la entrada a sus tuits a cualquier desconocido y hay quienes prefieren mantenerlo como una red privada y cerrada.

Si hago aquí una valoración de Twitter es a partir de cómo lo uso y percibo yo y a partir de la red de seguidores que tengo y que sigo. ¿Cuál es mi personalidad tuitera? A reserva de lo que diga la realidad o la opinión de los que me siguen, yo digo que soy un “tuitero político enojado.”  Esto es, tengo un perfil público (cualquiera puede libremente ver mis tuits y empezar a seguirme), que uso para privilegiar los temas de debate sociopolítico, particularmente en el ámbito local y nacional.  El enganche en discusiones del momento con otros tuiteros particularmente del ámbito de la política y los medios de comunicación es frecuente.  La probabilidad de que el tuit sea de criticón contra la opinión de otro tuitero es alta. 

Vamos a las “primeras impresiones:”

  • Un tuit es un grito al vacío.  Puede o no haber eco.  Puede o no haber receptores del mensaje.  Nunca sabes si se leyó o no. Probablemente no, pero si tuiteas mucho elevas tus probabilidades de ser ocasionalmente escuchado y finalmente, cuando menos lo esperas, aparece un nuevo seguidor o un comentario público o privado a lo que pusiste. Así, chance eres incorporado a una nueva familia tuitera.
  • Nunca debe uno esmerarse en hacer “tuits maestros” esperando reconocimiento. La probabilidad de ser valorados es la misma que la de cualquier otro tuit. O uno se esmera en todos o en ninguno o deben ponerse sin esperar algo a cambio.
  • El que una celebridad tenga una pantalla idéntica a la tuya y no existan barreras para la interacción, no significa que uno deba esperar interactuar con ellos. A las celebridades las verás interactuar con otros “menos famosos”, pero no contigo y te arderás.  Ni modo.  Y luego no te parecerá suficiente cuando finalmente te pele en un tuit.
  • En este caso, la fama lo es TODO en Twitter.  La fama se puede traer de fábrica. Difícilmente puede cultivarse la propia reputación ahí mismo, pero ocurre. Hasta existe el término twittstar.
  • Twitter es una guerra de narcisos.  Todos son el más inteligente, todos son el más “políticamente incorrecto”, el más transgresor, todos desarrollan grandes argumentos en oraciones entrecortadas de 140 caracteres, todos tienen la razón porque nadie está realmente debatiendo.  Si un tuit es grito al vacío, un debate sobre cualquier tema en Twitter es una guerra de ladridos.
  • Hay grupitos. Algunos se formaron ahí mismo en el Twitter, otros venían de afuera.  Pero lo que se observa es que los grupitos no tienen porqué ser incluyentes. Quien te diga que Twitter es “horizontal” te está diciendo una verdad a medias: o sea, sí lo es, pero la sociedad es la que no. Hay grupos de illuminati intelectuales, de autocomplacientes periodistas, de niños de las Lomas (y los que MOEREN por ser sus vecinos). Todos se la viven echándose porras a sí mismos, desarrollando códigos propios que puedan mirar a los demás. Dar envidia… Dar deseos de pertenencia. Eso es Twitter.
  • En resumen, Twitter es como regresar a la Prepa en el concepto estereotipado gringo. Uno que llega a Twitter puede sufrir el estrés de buscarse su lugar en el colegio.
  • Están los Trending Topics que van de todo: desde las trivialidades de la gente famosa del medio del espectáculo a categorías políticas, desastres naturales, noticias de último minuto como balaceras o, como siempre, el clima y el futbol.  De pronto aparecen lo que yo llamo “pasones” de la “sociedad civil tuitera”, que es cuando hablan de Derechos Humanos o de “cómo cambiar la sociedad.” Se van elevando en ilusiones y fantasías de cómo transformar el mundo. Llegan los que dicen: “pero hay que llevarlo a la práctica” y todo adquiere un tono espiritual. Los más emocionados hasta empiezan a mencionar discutibles casos de éxito de acción política tuitera… Y al día siguiente a hablar del pulpo paul.

Eso y muuuucho más es el Twitter, hasta ahora, en mi experiencia.  La verdad es que aunque no he desarrollado el gusto, sí he desarrollado la adicción.  Ya no puedo vivir sin él. Soy un tuitero enojado más… Lo que pongo ahí es lo que no me parece de todo lo que veo ahí y afuera de ahí. Necesito ponerlo, necesito ver si alguien lo leyó y lo comentó, necesito ver si alguien me mandó un DM (direct message, privado), necesito ver si tengo más seguidores y ver si hay alguien nuevo e interesante para seguir.

Seguiré tuiteando y moldeando mi percepción de él.  De hecho, he pensado estudiarlo ya desde una perspectiva antropológica.  El impacto de Twitter es innegable y dice mucho de quiénes somos como sociedad.

1 posmopolitas:

Shittie dijo...

Muy interesante el tema...muy bueno tu blog.....te invito a que visites los mios: http://violetadia.blogspot.com/ y http://virtualmenteadicta.blogspot.com/.